- Nuestro viaje de vuelta después de la semana santa era tan largo y me puse tan caliente, que mi chico y yo planeamos entrar en los aseos de una gasolinera para relajarnos un poco y poder continuar con nuestro pesado viaje… El caso, es que el polvo me puso tan cachonda, que le pedí a mi chico que me diera por el culo aunque estuvieramos en un baño público.


