Ni para follar se quita el abrigo de bison

– Desde que su marido le regaló un abrigo de bison, la madurita no se lo quita de encima ni para dormir… Es tal obsesión, que ya hasta se pasea por toda la casa con el abrigo y sin nada debajo… Si hasta cuando se pone a follar con su maridito está mas pendiente de que no se ensucie que en disfrutar del polvete.